Nacido en Lima, formado en Ciencias Políticas en Ginebra y hoy diputado del Parlament de Catalunya, Carrión participará en la IX Cumbre Mundial de Gobernabilidad y Democracia ODM, que reunirá en Barcelona a dirigentes, académicos y representantes de la sociedad civil de Europa y América Latina.
BARCELONA — La trayectoria política de Ernesto Carrión Sablich puede leerse también como la historia de una Europa que ha cambiado. Nació en Lima, se formó en Ginebra y construyó posteriormente buena parte de su vida pública en Cataluña, donde hoy ocupa un escaño en el Parlament de Catalunya por la circunscripción de Barcelona.

Los próximos 29 y 30 de octubre, esa experiencia atravesada por dos continentes llegará a la IX Cumbre Mundial de Gobernabilidad y Democracia ODM, un encuentro internacional que convertirá a Barcelona en escenario de conversaciones sobre democracia, gobernabilidad, derechos humanos y cooperación entre Europa y América Latina.
Carrión forma parte del Grup Parlamentari Socialistes i Units per Avançar y ha desarrollado su actividad institucional en ámbitos que reflejan algunos de los debates centrales de la política europea contemporánea. Su trabajo parlamentario se extiende a cuestiones relacionadas con la Unión Europea y la acción exterior, la cultura, la igualdad y las políticas sociales, una agenda que conecta asuntos internos de Cataluña con discusiones que trascienden sus fronteras.
Pero su perfil político comenzó mucho antes de su llegada al Parlament.

Nacido en Lima en 1964, Carrión estudió Ciencias Políticas en la Universidad de Ginebra, una formación que incorporó desde temprano una perspectiva internacional a su carrera. Posteriormente se estableció en Cataluña y fue desarrollando una trayectoria vinculada a la participación ciudadana, la diversidad cultural, los derechos sociales y las relaciones entre las comunidades latinoamericanas y las instituciones europeas.
Su historia personal ocupa así un territorio poco frecuente en la política: el de quienes no solamente estudian las relaciones entre continentes, sino que han construido su propia biografía entre ellos.
En Cataluña, donde cientos de miles de ciudadanos tienen raíces latinoamericanas, esa experiencia adquiere una dimensión política particular. Las nuevas generaciones de europeos procedentes de América Latina ya no participan únicamente desde asociaciones culturales o comunitarias; progresivamente han comenzado también a ocupar espacios dentro de ayuntamientos, parlamentos e instituciones públicas.
Carrión representa una de esas trayectorias.
Su participación en la Cumbre Mundial de Barcelona permitirá incorporar esa perspectiva a una discusión más amplia sobre el futuro de las democracias. El encuentro reunirá durante dos jornadas a representantes políticos, especialistas, periodistas, académicos y líderes de la sociedad civil alrededor de asuntos como la transparencia institucional, los derechos humanos, el desarrollo sostenible y la cooperación internacional.
Uno de los ejes centrales será precisamente la relación entre Europa y América Latina, dos regiones unidas por profundas relaciones históricas y culturales, pero enfrentadas hoy a desafíos comunes: polarización política, desconfianza institucional, desigualdad, migraciones, transformación tecnológica y nuevas tensiones geopolíticas.
En ese contexto, la presencia de un diputado formado políticamente entre América Latina y Europa adquiere un significado que va más allá del protocolo.
Carrión pertenece a una generación de dirigentes cuya identidad pública ya no puede comprenderse exclusivamente desde una única frontera nacional. Su formación internacional, su origen latinoamericano y su actividad dentro de una institución europea permiten observar cómo las migraciones también están modificando la representación política del continente.
Barcelona parece un escenario especialmente adecuado para esa conversación.
La ciudad ha sido durante décadas uno de los principales puntos de encuentro entre España y América Latina y, al mismo tiempo, un laboratorio europeo de diversidad, integración y transformación urbana. La celebración de la Cumbre en la capital catalana busca aprovechar precisamente ese carácter de ciudad abierta al Mediterráneo y conectada con Iberoamérica.

La participación de Ernesto Carrión Sablich refuerza así una de las ideas que pretende recorrer el encuentro: que la cooperación entre Europa y América Latina ya no depende únicamente de cancillerías, tratados o visitas presidenciales. También se está construyendo dentro de las propias instituciones europeas, a través de ciudadanos cuyas vidas pertenecen cultural y políticamente a ambos lados del Atlántico.
Y quizá allí se encuentre una de las historias más interesantes de la política europea contemporánea: América Latina ya no solamente dialoga con Europa desde afuera. Una parte de América Latina también comienza a hablar desde dentro de sus instituciones.
