La ciudad industrial de Miranda de Ebro (Burgos) mira al futuro con una nueva apuesta tecnológica basada en energía renovable a la conquista del mercado francés. La solución española de referencia en parking solar, generación fotovoltaica y recarga inteligente.
Durante décadas, la ciudad burgalesa de Miranda de Ebro ha sido identificada como un punto neurálgico industrial y logístico. Sin embargo, la transformación económica que vive Europa está abriendo nuevas oportunidades para territorios capaces de combinar tradición industrial e innovación.
En este escenario nace Zinnia Charge, un proyecto tecnológico propio concebido con la intención de desarrollar soluciones innovadoras y demostrar que la tecnología también puede crecer desde ciudades de tamaño medio.
Zinnia Charge es una estación de recarga para vehículos eléctricos que integra generación solar fotovoltaica en el propio punto de estacionamiento. Su concepto combina una cubierta que protege los vehículos, placas solares que producen energía y puntos de recarga capaces de abastecer coches eléctricos, híbridos enchufables y otros vehículos compatibles. La energía generada que no se utiliza en la carga puede redirigirse a las instalaciones de la empresa o devolverse a la red eléctrica, convirtiendo el aparcamiento en un espacio activo de generación y gestión energética.
Más que un cargador convencional, el proyecto se plantea como una solución integral y personalizable: puede adaptarse a diferentes superficies y número de plazas, incorpora control mediante aplicación móvil (App) y permite monitorizar tanto la carga como la generación de energía. Zinnia Charge señala además que el producto ha sido innovado y fabricado en España, un componente de tecnología y know-how nacional que refuerza la identidad del proyecto y su vocación de competir en mercados internacionales.
Conviene destacar que las marquesinas o fotolineras que instala Zinnia Charge cumplen con el Código Técnico de Edificación (CTE) Eurocódigo y se fabrican con certificación UNE EN 1090 EXC3 y se realizan con componentes de alta calidad (acero estructural S-275JR).
El mercado acompaña esa transformación. España cerró el segundo trimestre de 2026 con 56.682 puntos de recarga de acceso público operativos y otros 17.821 ya instalados, pero aún fuera de servicio, según ANFAC. Al mismo tiempo, los turismos electrificados alcanzaron el 21,8% de las ventas del primer semestre.
La evolución confirma que la movilidad eléctrica gana peso, pero también que el siguiente salto no consiste únicamente en colocar más cargadores: pasa por integrar generación renovable, gestión energética, disponibilidad y nuevos usos del espacio.
Ahí se sitúa una de las claves del proyecto. Zinnia Charge aspira a ser reconocida como una solución española de referencia en aparcamientos solares inteligentes y recarga de vehículos eléctricos, no simplemente como otra empresa instaladora de cargadores. El concepto parte de aprovechar superficies que ya existen —aparcamientos de industrias, hoteles, centros comerciales, hospitales, universidades o instalaciones públicas— para convertirlas en activos capaces de generar energía y prestar un nuevo servicio de movilidad.

La iniciativa parte de una idea sencilla: el conocimiento es hoy uno de los principales recursos estratégicos. Por ello, el proyecto apuesta por crear tecnología propia, desarrollar capacidades especializadas y construir una empresa preparada para competir en un mercado global.
El objetivo no es únicamente desarrollar nuevos productos o servicios, sino contribuir a crear un entorno donde innovación, empresa y talento trabajen de forma conjunta. Esa visión sitúa a Miranda de Ebro como un lugar con potencial para atraer iniciativas tecnológicas y reforzar su papel dentro del mapa industrial español.
La evolución de la economía demuestra que las mejores ideas ya no dependen exclusivamente de la ubicación geográfica. La digitalización permite que proyectos nacidos fuera de los grandes polos tecnológicos encuentren oportunidades en mercados nacionales e internacionales si cuentan con una propuesta de valor sólida.
La mirada hacia Francia añade una dimensión concreta a esa ambición. El país superó a finales de julio de 2026 los 200.000 puntos de recarga abiertos al público, lo que lo sitúa entre los mercados europeos más avanzados. Para un proyecto nacido en Miranda de Ebro, competir allí significaría medir tecnología y modelo empresarial en un entorno maduro y, al mismo tiempo, demostrar la capacidad exportadora del know-how desarrollado en España.
Zinnia Charge representa esa nueva generación de empresas que buscan crecer desde el conocimiento, la innovación y la colaboración. Su desarrollo constituye también un mensaje de confianza para el tejido empresarial español: el futuro tecnológico puede construirse desde cualquier ciudad con talento, capacidad de trabajo y una visión clara de largo plazo.
Si esa apuesta se consolida, Miranda de Ebro no solo seguirá siendo un referente industrial, sino que podrá ser reconocida también como un lugar donde la innovación tecnológica encuentra espacio para desarrollarse y proyectarse hacia el mundo, según avanza, Eduardo Araguzo, director general de la compañía.
Con 2026 entrando en su recta final, el reto para Zinnia Charge es pasar de la innovación al reconocimiento: ganar visibilidad, cerrar proyectos demostradores y construir referencias que permitan escalar primero en España y después en Francia.
Esa transición será la que determine si una tecnología nacida en una ciudad industrial del norte de España consigue hacerse un hueco propio en el nuevo mapa europeo de la movilidad y la energía.
Por el momento son varios los proyectos ya en pleno funcionamiento. El primero se ubica en la plataforma logística de Aldi en la ciudad sevillana de Dos Hermanas. Una de las marquesinas de Zinnia Charge se encuentra instalada en la histórica empresa de Cerámicas Gala en Burgos donde además de cargar vehículos de los trabajadores, la energía restante alimenta a la factoría. Lo mismo ocurre con otro de los puntos de carga situado en un polígono vitoriano donde tiene su sede Agromotor, que se ha convertido en poco tiempo en un ejemplo claro de éxito, al que se suman también las instalaciones del parque empresarial de Boecillo (Valladolid).