BARCELONA — Frente a la fachada del Ayuntamiento de Barcelona, en la Plaça Sant Jaume, decenas de personas se congregaron el pasado 12 de julio en un evento público que reunió a distintas voces vinculadas a la comunidad migrante de la ciudad.
Entre ellas estaba Jèssica González Herrera, concejala del consistorio barcelonés por Barcelona En Comú y primera diputada afrolatina en la historia del Parlament de Catalunya, quien concedió una entrevista para hablar sobre los derechos y los avances de la población migrante en la capital catalana.
“Un logro colectivo”
Para González, su presencia en el gobierno municipal no es solo un logro personal, sino el resultado de un proceso más amplio protagonizado por la propia comunidad migrante de Barcelona. Durante la entrevista, la regidora fue enfática al señalar que su lugar como regidora es un logro colectivo de la comunidad migrante en Barcelona.
La afirmación no es casual: González, nacida en Barranquilla, Colombia, en 1989, llegó a Cataluña a los 16 años y construyó su trayectoria política desde el trabajo comunitario, antes de convertirse en una de las figuras más visibles del espacio de los comunes en Cataluña.

La participación política de la población migrante
En la conversación, González subrayó una idea central en su discurso: pese a las dificultades materiales que enfrenta buena parte de la población migrante, esta comunidad ha mantenido una presencia activa en la vida política.
Según explicó, la población migrante, pese a no estar en las mejores condiciones materiales, siempre participa políticamente y sabe cómo poner sus demandas sobre la mesa.
Esta idea conecta con el enfoque que la regidora ha defendido desde su llegada a la política institucional: una mirada feminista, decolonial y antirracista que busca situar las demandas de las comunidades migrantes y racializadas en el centro del debate público, tanto en el Parlament como en el Ayuntamiento.
“Fruto de la lucha” de una comunidad
González fue más allá al reflexionar sobre su propio papel dentro de ese proceso colectivo. Se definió a sí misma como fruto de la lucha de la población migrante que busca incidir en los espacios de decisión política, una declaración que resume buena parte de su trayectoria: de trabajadora comunitaria y consejera técnica en el distrito de Ciutat Vella a diputada autonómica y, hoy, concejala del consistorio barcelonés.
Vivienda y regularización, en el centro de las demandas
Consultada sobre los retos más urgentes que enfrenta hoy la comunidad migrante en Barcelona, González fue directa. Señaló que, en la actualidad, el acceso a la vivienda digna y la regularización administrativa constituyen una demanda compartida por las clases trabajadoras y migrantes de la ciudad, dos colectivos que, según su lectura, enfrentan de manera conjunta las mismas barreras estructurales para acceder a condiciones de vida dignas.
La regidora vinculó esta problemática con un logro que, a su juicio, va más allá de lo material: el reconocimiento de la población migrante como sujeto político con voz propia. Para González, ser considerados como sujetos políticos con voz propia es uno de los grandes logros que la comunidad migrante ha obtenido en los últimos años, un avance que sitúa junto a las conquistas todavía pendientes en materia de vivienda y regularización.
Este planteamiento resume buena parte del discurso que González ha sostenido desde su llegada a la política institucional: las demandas materiales —techo, papeles, estabilidad— no pueden separarse del reconocimiento político de quienes las formulan. En su lectura, ambas dimensiones, la material y la política, avanzan de la mano y son inseparables del proceso de organización que, según ella, ha permitido a la comunidad migrante ganar representación en espacios como el Ayuntamiento y el Parlament.
Una trayectoria que sigue construyéndose
El encuentro frente al Ayuntamiento se suma a una larga lista de espacios en los que González ha buscado visibilizar las demandas de las comunidades migrantes en Barcelona, una ciudad donde los debates sobre vivienda, discriminación y acceso a derechos básicos para la población inmigrada siguen ocupando un lugar destacado en la agenda municipal.
Con esta intervención pública, la regidora reafirma un mensaje que ha repetido a lo largo de su carrera: la representación institucional de las comunidades migrantes en Cataluña no es un hecho aislado, sino el resultado de años de organización y participación política desde las bases.









