En un momento en que la literatura de no ficción adquiere un papel decisivo en la interpretación del presente, el libro Un Grito en París, publicado en España por la editorial Círculo Rojo, emprende una gira de presentaciones en distintas capitales de Europa durante el mes de junio.
Barcelona será la primera parada de la gira europea de Un Grito en París. La presentación está programada para el próximo 27 de mayo en el Centro Cultural Espai Línia, en un evento que reunirá al autor con lectores y público interesado en la no ficción literaria y el periodismo contemporáneo. La conversación estará moderada por Thais Armengol, criminóloga y doctora en periodismo, quien aportará un enfoque analítico al diálogo sobre la obra, sus temas y su contexto. El encuentro marcará el inicio de una serie de presentaciones en distintas ciudades europeas durante el mes de junio.
La obra, firmada por el escritor y periodista colombiano Daniel Fernando Mejía Lozano, se inscribe en una línea de realismo dramático y humanista que caracteriza su producción literaria. A través de una prosa de alta densidad narrativa, el autor explora las complejas relaciones entre poder, violencia, territorio y memoria, ejes que también atraviesan su otro libro, El Dorado sí Existe.
Formado en Comunicación Social y Periodismo en la Universidad de Bogotá Jorge Tadeo Lozano, Mejía Lozano ha consolidado una voz autoral reconocible en el ámbito del periodismo investigativo y geopolítico tanto en Europa como en América Latina. Su trabajo como columnista permanente en diversos medios iberoamericanos le ha permitido construir una mirada crítica sobre los conflictos contemporáneos, basada en el rigor periodístico y la investigación.
Residente en Francia desde 2022, su trayectoria ha sido reconocida en escenarios de alto relieve internacional. En 2025 recibió la carta de ciudadano de París, otorgada por la alcaldesa Anne Hidalgo en el marco del Día Mundial de la Libertad de Prensa, tras una postulación de La Maison des Journalistes.A lo largo de su carrera, ha ejercido el periodismo investigativo judicial y político, así como la cobertura de algunos de los escenarios más relevantes de la cultura contemporánea.

En Un Grito en París no hay distancia posible entre quien escribe y lo que se narra: la voz que recorre sus páginas está herida, desplazada, y sin embargo lúcida hasta el desgarro. Es la primera persona de un periodista exiliado que, desde una ciudad que promete refugio pero también impone silencio, se adentra en conversaciones con algunas de las figuras más determinantes de nuestro tiempo: jefes de Estado, ministros, activistas, intelectuales y artistas que, más que entrevistados, se convierten en espejos fragmentados de una verdad incómoda.
En ese tránsito, el lector asiste al pulso ético de Cristina del Valle, a la intimidad sin concesiones del cantante colombiano Jerau, y a las revelaciones inquietantes de Ernesto Samper Pizano sobre los secretos que respiran aún en los muros del Palacio de Nariño.
La presencia de la cineasta francesa Aurelia Khazan introduce una dimensión casi espectral, donde la imagen y la palabra se confunden, mientras que historias como las de Rocío Ortega y Yesenia Martell irrumpen desde América Latina como testimonios de una resistencia que no admite tregua.
Pero este no es un libro de encuentros, sino de confrontaciones. Cada voz arrastra su propio conflicto, y el autor -lejos de ocultarse- los atraviesa, los cuestiona, los expone. En ese recorrido, París deja de ser un escenario para convertirse en una estructura viva, una arquitectura social y política donde el migrante aprende que la promesa europea tiene fisuras profundas, y donde el arte, más que consuelo, es una forma de supervivencia.

Dividido en cuatro “castillos”, cuatro épocas que dialogan entre sí como capas de una misma herida, el libro convoca sombras tutelares —García Márquez, Balzac, Kapuściński— no como homenaje, sino como interlocutores incómodos que tensan el relato y lo obligan a ir más lejos.
Aquí la literatura no adorna ni entretiene. Interroga, incomoda, desestabiliza. Lo que comienza como una serie de conversaciones se transforma en una inmersión brutal en las grietas del poder, la memoria y el exilio. Y es en esa tensión donde la obra alcanza su mayor intensidad: al convertir la experiencia individual en un relato colectivo, al hacer del dolor una forma de conocimiento, y del amor —precario, persistente— una última resistencia frente a la intemperie. En un tiempo donde lo inhumano avanza con naturalidad perturbadora, Un Grito en París devuelve a la palabra su peso, su riesgo y su dignidad, como si escribir fuera, todavía, una manera de no desaparecer.
La edición en español de Un Grito en París incluye un prólogo firmado por Miguel Francisco Cordano Rodríguez, político y gestor público peruano del Callao Perù, cuya trayectoria en el ámbito de la administración regional aporta un marco de lectura centrado en las dinámicas entre poder, territorio y ciudadanía.
La gira europea de Un Grito en París no sólo marca un nuevo capítulo en la proyección internacional del autor, sino que reafirma el lugar de la literatura como un territorio de reflexión crítica frente a las tensiones de nuestro tiempo.










