En Colombia, varios escenarios deportivos construidos con recursos públicos han terminado en abandono o deterioro tras su inauguración. Ocurrió con obras para los Juegos Nacionales de Colombia 2015 en Ibagué -como el Parque Deportivo y el Coliseo Mayor, que durante años permanecieron inconclusos- y con infraestructuras regionales que, pese a su inversión inicial, no lograron consolidar un plan de operación sostenible. En ese contexto se inscribe el caso de la piscina olímpica de Moniquirá, un proyecto que nació como símbolo de progreso deportivo y que hoy es investigado por su deterioro.
La piscina fue construida para recibir competencias de los Juegos Nacionales de Colombia 2000. Veinticinco años después, el escenario es una estructura de concreto y tuberías oxidadas. Documentos oficiales y testimonios locales indican que la infraestructura, financiada con recursos nacionales, departamentales y municipales, perdió mantenimiento de forma progresiva hasta volverse inviable para entrenamientos y competencias.

La piscina olímpica de Moniquirá, financiada con recursos públicos de distintos niveles de gobierno, implicó una inversión de varios miles de millones de pesos a precios de su época. Hoy, tras años de deterioro por falta de mantenimiento estructural y operativo, expertos en infraestructura deportiva estiman que su recuperación integral podría costar una suma igual o superior a la inversión inicial, debido al daño en sistemas hidráulicos, recubrimientos técnicos y áreas de soporte. Organismos de control evalúan si ese deterioro configura un detrimento patrimonial, es decir, una pérdida efectiva de recursos públicos por omisión en la protección del bien. De comprobarse responsabilidades, el alcalde Fredy Iovanny Pardo Pinzón podría enfrentar procesos fiscales para resarcir el daño al erario y eventuales sanciones disciplinarias, según determinen instancias como la Contraloría General de la República; en escenarios más graves, la Fiscalía General de la Nación podría evaluar posibles implicaciones penales si se acreditara una omisión consciente en la protección del patrimonio público.
Expertos en infraestructura deportiva consultados para este reportaje estiman que la recuperación de una piscina de estas características podría costar hoy varios miles de millones de pesos, una cifra que superaría ampliamente el gasto de mantenimiento que, según los expedientes revisados, nunca se ejecutó de forma sostenida.

Investigación fiscal en curso
Organismos de control adelantan un proceso de responsabilidad fiscal contra el alcalde Fredy Iovanny Pardo Pinzón . La investigación busca establecer si hubo omisiones en el deber de proteger y conservar el bien público y, de ser así, cuantificar el eventual daño al patrimonio municipal.
El proceso se encuentra en etapa preliminar y no existe un fallo definitivo. Sin embargo, los expedientes revisados examinan informes técnicos previos, decisiones administrativas y presupuestos no ejecutados relacionados con el mantenimiento del escenario.
Abogados consultados señalan que, de comprobarse que las autoridades conocían el riesgo de deterioro y no actuaron, podrían configurarse responsabilidades disciplinarias y fiscales conforme a la legislación colombiana sobre protección del patrimonio público.
Advertencias sin respuesta
Informes internos de distintos periodos administrativos advirtieron fallas estructurales, deterioro de los sistemas hidráulicos y riesgos sanitarios. De acuerdo con la documentación analizada, las recomendaciones no derivaron en intervenciones de fondo ni en un plan integral de recuperación.
El resultado, según fuentes técnicas, es un caso de deterioro progresivo por falta de operación y mantenimiento, más que por un evento súbito.
Control político limitado
Actas del Concejo Municipal muestran debates esporádicos sobre el estado del escenario, sin que se hayan aprobado planes verificables de intervención. Concejales consultados atribuyeron la situación a limitaciones presupuestales y a la priorización de otros proyectos.
Desde el ámbito departamental, dirigentes del sector deportivo señalan que no hubo una estrategia sostenida para rescatar la infraestructura municipal, pese a su valor regional.
De proyecto emblemático a infraestructura inactiva
La construcción de la piscina fue impulsada a finales de los años noventa por el entonces dirigente político Ciro Ramírez Pinzón, en el marco de la preparación del municipio como sede deportiva. La obra fue presentada como un símbolo de modernización local.
En la actualidad, líderes comunitarios consultados afirman que no se registran gestiones públicas visibles para reactivar el escenario ni para impulsar su recuperación estructural.

Impacto social y costos acumulados
La pérdida funcional del escenario ha implicado la suspensión de programas formativos, la salida de entrenadores y la reducción de competencias deportivas en el municipio, de acuerdo con organizaciones locales.
El caso de Moniquirá no es único. Investigaciones previas de la Contraloría General de la República han documentado problemas similares en infraestructuras deportivas que, tras su construcción, carecieron de planes de sostenibilidad financiera y técnica.
Posibles consecuencias jurídicas
Según especialistas en derecho público, si los organismos de control concluyen que existió detrimento patrimonial, podrían derivarse responsabilidades fiscales orientadas a resarcir el daño al erario. También podrían existir implicaciones disciplinarias conforme al Código General Disciplinario colombiano.
En escenarios extremos, si se comprobara que hubo conocimiento del riesgo y omisión deliberada en la protección del bien público, la Fiscalía General de la Nación podría evaluar eventuales conductas relacionadas con delitos contra la administración pública.
Mientras avanzan las investigaciones, la piscina olímpica de Moniquirá permanece cerrada y sin uso, convertida en un ejemplo local de un fenómeno más amplio: infraestructuras deportivas que nacen como promesa de desarrollo y terminan como patrimonio deteriorado.










