París. Hay libros que nacen para registrar una época y otros que aspiran a interpretarla. Un Grito en París, la nueva obra del periodista y escritor colombiano Daniel Fernando Mejía Lozano, se sitúa deliberadamente en esa segunda tradición: la de la no ficción literaria que utiliza el periodismo para explorar las preguntas de su tiempo.
Publicado por la editorial española Círculo Rojo, el volumen de 386 páginas ya se encuentra disponible en librerías de España y plataformas internacionales. Concebido entre París, Madrid, Bogotá, Lima y otras ciudades de Europa y América Latina, el libro reúne más de tres años de investigación, escritura y conversaciones con dirigentes políticos, intelectuales, artistas, diplomáticos, académicos y líderes sociales.
Sin embargo, la ambición de la obra no reside únicamente en la amplitud de sus entrevistas, sino en la manera en que esas voces son integradas en una narración donde la literatura y el periodismo dejan de ser disciplinas separadas para convertirse en un mismo lenguaje.
Una tradición literaria que cruza continentes
La arquitectura narrativa de Un Grito en París encuentra sus referencias en autores que transformaron la manera de contar la realidad.
La influencia del humanismo de Victor Hugo aparece en la preocupación constante por la dignidad humana; Honoré de Balzac aporta la observación minuciosa de las estructuras sociales y del poder; Gabriel García Márquez inspira la construcción de la memoria latinoamericana desde la experiencia de sus protagonistas; Alfredo Molano deja su huella en la capacidad de convertir el testimonio en literatura; mientras que Ryszard Kapuściński está presente en la rigurosidad narrativa con la que el autor reconstruye escenarios políticos y humanos.
Más que reproducir esos estilos, Mejía Lozano establece un diálogo con ellos para desarrollar una propuesta propia donde el periodismo investigativo adquiere profundidad literaria.
París como escenario de una conversación iberoamericana
Aunque el título remite a la capital francesa, la ciudad funciona menos como un escenario geográfico que como un punto de encuentro entre dos continentes.
Desde París confluyen historias nacidas en Madrid, Bogotá, Lima, Montevideo, Ciudad de México y otras ciudades donde se debaten temas como la democracia, la cooperación internacional, los derechos humanos, la libertad de expresión y la memoria histórica.
En ese sentido, el libro propone una mirada europea sobre América Latina sin renunciar a la identidad latinoamericana del autor.
Un mosaico de voces
A lo largo de sus páginas aparecen conversaciones con algunas de las figuras más representativas de la política, la cultura y el pensamiento iberoamericano.
Entre ellas figuran el expresidente del Gobierno español José Luis Rodríguez Zapatero; el expresidente colombiano Ernesto Samper Pizano; el exvicepresidente colombiano Francisco Santos Calderón; el exvicepresidente ecuatoriano Otto Sonnenholzner; el senador colombiano Iván Cepeda Castro; la escritora argentina Selva Almada; la cantante y activista española Cristina del Valle; el académico francés Emmanuel Le Vagueresse; la actriz y directora francesa Aurélia Khazan; el diplomático peruano Miguel Cordano Rodríguez; la líder internacional Yesenia Martell; la empresaria Rocío Ortega Cama; la directora de cooperación internacional Laura Pardo García y el médico uruguayo Raúl Germán Rodríguez, además de alcaldes, parlamentarios, representantes de organismos multilaterales y líderes sociales de distintos países.
Lejos de construir una sucesión de entrevistas independientes, el libro enlaza esas conversaciones en una narración continua donde cada protagonista ayuda a comprender una dimensión distinta del mundo contemporáneo.
La memoria como ejercicio literario
Uno de los aspectos más llamativos de la obra es su reivindicación de la entrevista como género literario.
En Un Grito en París, el diálogo deja de ser únicamente un intercambio de preguntas y respuestas para convertirse en un relato donde las experiencias personales iluminan procesos históricos más amplios.
El resultado es una narrativa coral en la que la memoria individual adquiere un valor colectivo y donde el periodismo funciona como una herramienta para preservar las voces de una generación.
Un prólogo desde la cultura francesa
La edición incorpora un prólogo de la actriz, directora y escritora francesa Aurélia Khazan, quien introduce al lector en una reflexión sobre el exilio, la creación artística y el papel de la cultura como puente entre Europa y América Latina.
Su participación añade una dimensión simbólica a una obra concebida precisamente en Francia y que busca tender un diálogo permanente entre ambas tradiciones culturales.
Más allá del testimonio
El libro también incorpora historias de profundo contenido humano protagonizadas por figuras como Celia Rivas Rodríguez, primera mujer Fiscal General del Estado de Yucatán; el líder político y ambiental colombiano Sandro Condia; Juan Carlos Valencia, cuya experiencia personal se convierte en un relato sobre resiliencia; y otros protagonistas provenientes de distintos ámbitos de la vida pública latinoamericana.
Cada uno de esos relatos amplía el horizonte del libro y contribuye a una pregunta central: cómo narrar una época marcada por el exilio, la polarización política, la transformación democrática y la búsqueda de nuevas formas de cooperación internacional.
Una apuesta por la no ficción literaria
Con Un Grito en París, Daniel Fernando Mejía Lozano propone una obra que trasciende la actualidad inmediata. Su objetivo no parece ser únicamente documentar acontecimientos, sino construir un archivo narrativo donde la literatura y el periodismo dialoguen para interpretar el presente.
En un momento en que la información circula con rapidez y los relatos suelen fragmentarse, el libro reivindica el tiempo largo de la investigación, la conversación y la escritura como herramientas para comprender la complejidad del mundo.
Más que una colección de entrevistas, Un Grito en París es una reflexión sobre el poder de la palabra para conservar la memoria de una época y acercar dos tradiciones culturales —la europea y la latinoamericana— a través de una misma narrativa.









